Seamos honestos: todos hemos pensado alguna vez que el vapeo es simplemente «agüita con sabor». Huele rico, no deja ese aroma penetrante a cenicero en la ropa y, a primera vista, parece la opción light o inofensiva. Pero aquí no estamos para juzgar tus hábitos, estamos para cuidar tu sonrisa, y la realidad cruda es que tu boca no distingue entre «vaporcito de fresa» y el humo del tabaco: ambos le pasan una factura muy alta a tu salud oral.
Si te soy sincera, cada vez veo más pacientes en AM Dental Studio que llegan confiados, creyendo que se libraron del daño porque cambiaron el encendedor por el cargador USB. Y ahí es donde tenemos que hablar claro, sin rodeos: el vapeo no es inofensivo. Es un enemigo silencioso que actúa de forma diferente al cigarro tradicional, pero que pega igual de duro en la estructura de tus dientes y encías.
La gran mentira visual: Humo vs. Vapor
El marketing del vapeo es una genialidad, ¿a poco no? Nos vendieron la idea de que, al no haber combustión (no hay fuego ni ceniza), no había problema. Vemos desaparecer el vapor en el aire y pensamos que hace lo mismo en nuestro cuerpo.
Pero ojo aquí: el villano compartido tiene nombre y apellido, y se llama Nicotina.
Independientemente de si viene en un cigarro Marlboro o en un Pod desechable, la nicotina provoca algo en tu boca que es súper traicionero: la vasoconstricción. En español simple: aprieta tus vasos sanguíneos y hace que llegue mucha menos sangre a tus encías.
¿Por qué esto es peligroso?
Porque la sangre es la que lleva las defensas y, además, es la que nos avisa cuando algo anda mal. Cuando tienes gingivitis, tus encías sangran para decirte «¡Hey, límpiame!». Pero con la nicotina, ese sistema de alarma se apaga. Tus encías dejan de sangrar. Tú te miras al espejo y piensas: «¡Qué bien, mis encías se ven rositas y sanas!». Mentira. Tus tejidos pueden estar gritando de infección por dentro, perdiendo hueso, pero como la nicotina cortó el suministro de sangre, no hay señal de alerta. Es una enfermedad silenciosa que avanza hasta que el daño es grave y los dientes empiezan a moverse.
Manchas y Estética: ¿Cuál deja los dientes más amarillos?
Esta es la pregunta del millón que me hacen en la consulta. «Dra, ¿el vape me va a dejar los dientes amarillos como el cigarro?».
Aquí sí hay diferencia, pero ninguna de las dos es una buena noticia para tu Diseño de Sonrisa:
- El Cigarro (El pintor de brocha gorda): El tabaco tiene alquitrán. Ese es el responsable de dejar esas manchas marrón oscuro o negras que se ven en los bordes de los dientes y que son una verdadera pesadilla para quitar. Se pegan como lapa al esmalte y requieren limpiezas profundas con ultrasonido para eliminarlas.
- El Vapeo (El deshidratador): El vape no tiene alquitrán, así que no verás esas manchas negras tan rápido. PERO (y es un gran pero), los químicos base del líquido de vapeo (el propilenglicol y la glicerina vegetal) deshidratan brutalmente el diente. Un diente seco pierde su brillo natural, esa «vida» que tiene el esmalte, y se vuelve opaco, grisáceo o amarillento triste. Además, al estar seco, el esmalte se vuelve poroso. Imagina que es como una esponja seca: en cuanto bebes café, vino tinto o comes mole, el diente «chupa» el color inmediatamente.
Como siempre les digo a mis pacientes: uno genera mal olor y el otro no, pero los dos son terribles para mantener el blanco de tu sonrisa.
El factor «Calor» y el aliento de vapeador
Más allá del color, hay un tema físico: la temperatura. Aunque el vape no quema como la brasa de un cigarro, estás metiendo aire caliente constantemente a tu boca. Esto altera el microbioma oral (las bacterias buenas que nos defienden).
Sin saliva suficiente (xerostomía), tu boca se convierte en una fiesta VIP para las bacterias dañinas. He visto pacientes jóvenes con lo que llamamos caries explosivas: lesiones que aparecen en cuestión de meses en el cuello de los dientes, simplemente porque su boca está seca todo el día. Y ni hablemos del aliento; aunque el vapor huela a menta o sandía, la sequedad genera un olor de fondo rancio que no se quita con chicles, porque viene de la falta de «lavado natural» de la saliva.
Si fumas o vapeas, ¿qué pasa con el Blanqueamiento?
Llegamos a la parte de la solución. Muchos creen que si fuman no pueden blanquearse. Falso. Sí puedes, y de hecho, debes hacerlo para contrarrestar el efecto, pero con estrategia.
Aquí voy a ser súper directa contigo, tal cual se lo explico a mis amigos: el Blanqueamiento Dental de casa es mil veces más efectivo en estos casos que el de consultorio.
¿Por qué recomiendo el de casa?
El blanqueamiento de consultorio es muy potente, tiene un porcentaje alto de producto. Es excelente para resultados rápidos, pero puede dar sensibilidad. Si tú fumas o vapeas, tus dientes ya tienen cierto estrés térmico y químico. El de casa tiene una concentración menor, pero lo usas más días.
- Es menos agresivo.
- Genera menos sensibilidad.
- La clave es la constancia. Recuerden que la constancia en los tratamientos es lo que genera el cambio.
Lo usas un día, tienes un poquito de sensibilidad mini, lo dejas de usar, descansas uno o dos días, y lo vuelves a usar. Tan tan. El efecto es más profundo y duradero porque le damos tiempo al diente de aclarar sin agredirlo.
La regla de oro: La Dieta Blanca
El único «precio» que tienes que pagar para que esto funcione es cuidar lo que comes mientras te estás blanqueando. Necesitamos una «dieta blanca» y libre de ácidos extremos.
¿Qué es dieta blanca? Nada que tenga pigmentos fuertes.
- ¿Te vas a comer un helado? Pídelo de vainilla o coco, no de chocolate o fresa.
- A ver, donde venden pasta con salsa roja, venden pasta con salsa blanca (Alfredo, quesos).
- Donde venden vino tinto, venden vino blanco.
No es dejar de comer rico ni volverse un ermitaño, es elegir inteligente. O sea, si te vas a comer algo con mucho color, lávate los dientes luego luego. No pasa nada, pero ayúdate tantito. Uno a veces le da flojera, pero si quieres resultados, ese es el camino.
Mantenimiento: Tu rutina de seguridad
Mira, yo no soy tu mamá para regañarte ni prohibirte nada. Si decides vapear o fumar, es tu decisión y tu estilo de vida. Mi chamba en AM Dental Studio es decirte cómo protegerte para que ese hábito no te arruine la boca.
Si tienes este hábito, tus Limpiezas Dentales (Profilaxis) no pueden ser «cuando me acuerde» o «una vez al año». Tienen que ser relojito, cada 4 o 6 meses máximo. Necesitamos quitar ese sarro que se endurece más rápido por el calor del vape y monitorear esas encías que, recuerda, no sangran aunque estén enfermas.
Diciembre y las fechas sociales son el momento perfecto para empezar. Una sonrisa bonita te da una seguridad tremenda al hablar, al reír y al convivir. Se nota cuando alguien se siente seguro con su boca.
Conclusión
¿El vapeo es mejor que el cigarro? Para tus pulmones, quizás los médicos digan una cosa. Pero para tu boca, ambos son agresores. Si sientes que tus dientes han perdido brillo, los ves opacos o tienes esa duda sobre si tus encías están realmente sanas, vente a dar una vuelta a la clínica. No nos hagamos locos, mejor nos ocupamos, te hacemos un chequeo honesto y te dejamos listo para brillar.



